El cuento del bambú: una historia sobre la perseverancia

Del bambú y su proceso de crecimiento surge una valiosa lección. Cuando un cultivador planta una semilla de este árbol, el bambú no crece inmediatamente por más que se riegue y se abone regularmente.

De hecho, el bambú no sale a la superficie durante los primeros siete años. Un cultivador inexperto pensaría que la semilla es infértil, pero sorprendentemente, transcurridos estos siete años el bambú crece más de diez metros en solamente seis semanas.

¿Cuanto podríamos decir que tardó realmente en crecer el bambú? ¿seis semanas? ¿o siete años y seis semanas? Sería más correcto decir que tardó siete años y seis semanas. ¿Por qué? Porque durante los primeros siete años el bambú se dedica a desarrollar y fortalecer las raíces, las cuales van a ser las que después de estos siete años pueda crecer tanto en solamente seis semanas. Además, si en algún punto en esos primeros siete años dejamos de regarlo o cuidarlo, el bambú muere.

Podemos trasladar la moraleja de este cuento a lo que nos pasa muchas veces en la vida. En general nos apresuramos y nos ponemos ansiosos si no logramos inmediatamente un objetivo. Muchas de nuestras metas, especialmente las más ambiciosas requieren tiempo y dedicación. También requieren que creemos nuevos hábitos, lo cual también puede llevarnos tiempo.

Muchas veces cuando no logramos inmediatamente nuestros objetivos, nos desanimamos y hasta lo abandonamos creyendo que no es para nosotros, que no lo merecemos, o cualquier otro pensamiento limitante similar. Imagina un cultivador que deja de regar el bambú a los seis años y once meses. El mismo va a morir cuando se encuentra muy cerca de salir a la superficie.

Así mismo, en el sitio Waking Times, Christina Sarich nos ofrece una serie de características del bambú que pueden interpretarse como enseñanzas:

  • El bambú es más resistente que muchas aleaciones de acero y posee una fuerza de compresión mayor a la de algunas mezclas de concreto, aunque es mucho más ligero en peso.
  • Los bosques de bambú han soportado terremotos de magnitud 9.0.
  • El bambú se puede utilizar para cercas, muros, techos, pisos, sillas, cubiertos e incluso ropa.
  • Como filtro de dióxido de carbono (CO2), el bambú supera a muchas plantas y filtros artificiales, una característica particularmente útil en sociedades que, como casi todas las de Occidente y Oriente, basan su actividad industrial en el carbón, el petróleo y otros combustibles fósiles similares.

Según Sarich, estas características nos permiten destacar la notable adaptabilidad del bambú. También su resistencia al cambio para después salir adelante, fortalecido.