No requiere mano de obra especializada. Muy ligera. Fácil manejo. La gran dimensión de la grapa permite abrazar sarmientos delgados y gruesos. La grapa se adapta al crecimiento del sarmiento y siempre queda fija al alambre. La grapa no estrangula el sarmiento. En la poda del año siguiente el atado se elimina de un tirón, gran ahorro de tiempo.